Nuestra Filosofía de Inversión

Diciembre, 2025.

Hoy queremos compartir nuestra filosofía de inversión: la identidad que guía la forma en que entendemos y hacemos nuestro trabajo.
Este enfoque busca por un lado, comunicar claramente a nuestros clientes, socios y a la comunidad cómo pensamos la gestión patrimonial, y por otro, reforzar internamente nuestra cultura, alinearnos como equipo y transmitir nuestros valores a las futuras generaciones.
Creemos que alcanzar nuestros objetivos —y los de nuestros clientes— solo es posible si estamos plenamente alineados en nuestra manera de pensar y actuar frente a la gestión patrimonial.


Son cuatro los pilares de nuestra filosofía de inversión:

PERSONALIZACIÓN

Nos focalizamos en dar un servicio a medida. Sabemos que cada cliente es distinto y que a su vez sus objetivos irán cambiando. Es nuestro trabajo adaptarnos para que cada cliente se sienta cómodo con sus inversiones. Para ello, es un elemento clave la comunicación.

El servicio que le brindamos debe ser personalizado no solo porque cada cliente tiene una situación financiera, sucesoria y fiscal distinta, sino porque cada inversor tiene una perspectiva única del mundo como consecuencia del lugar y tiempo en el que nació, de las distintas experiencias que vivió y de su particular situación financiera. Lo que funciona para uno puede no funcionar para otro.

En un mundo donde se ha hecho muy fácil el acceso a las inversiones y a la asesoría a través de la tecnología, nuestro valor agregado es el componente humano.
Es nuestro deber entender al cliente y acompañarlo de forma personalizada.

↠ VISIÓN DE LARGO PLAZO

Nuestro objetivo no es destacar en un año en particular, sino construir resultados sólidos y sostenibles a lo largo del tiempo. La consistencia es, para nosotros, el camino más confiable hacia el éxito.
En el largo plazo encontramos los beneficios del interés compuesto, pero no podemos focalizarnos exclusivamente en el futuro: “porque la vida no se vive en el largo plazo”.

Debemos estar cerca del cliente para cultivar la paciencia y templanza en torno a los vaivenes del mercado, ya que sabemos que las emociones influyen en los resultados. Ayudarlos a tomar decisiones racionales, consistentes con su plan.

Habremos hecho las cosas bien, si los hijos de nuestros clientes y sus hijos, continúan siendo clientes de Paullier. Por esta razón, el único camino es la alineación entre todas las partes; clientes, empleados y empresa, construyendo la confianza entre las partes y con un foco en el largo plazo.

Nuestros 120 años como empresa familiar son resultado de la resiliencia y adaptación en el tiempo. Es nuestro deber mantener este rumbo e historia.

⚭ COMPROMISO

Tenemos un compromiso de esfuerzo, discreción y transparencia innegociable con cada cliente.

Los clientes nos están confiando la tarea de acompañarlos en el cuidado y crecimiento de su patrimonio, nos comprometernos a esforzarnos al máximo con cada uno de ellos. El esfuerzo no tiene techo, siempre podemos hacerlo mejor.

El respeto por la privacidad y la transparencia son valores indispensables y son la base para construir la confianza necesaria para el éxito.

Tenemos la responsabilidad de trabajar en equipo para hacer todo lo posible para lograrlo. La experiencia del cliente con Paullier requiere de un esfuerzo integral de toda la organización.

⌖ ESPECIALIZACIÓN

Nos dedicamos exclusivamente a la Gestión Patrimonial, con un enfoque integral en inversiones, planificación financiera, sucesoria e impositiva. Al no contar con un negocio de Asset Management ni de Investment Banking, evitamos conflictos de interés: nuestras recomendaciones responden únicamente al beneficio del cliente. Esta arquitectura abierta nos da la flexibilidad para invertir donde realmente vemos valor.

Esta filosofía orienta nuestras decisiones y nos permite sostener un criterio claro y consistente, alineado con los objetivos de nuestros clientes.

Cuando un cliente nos confía la tarea de acompañarlo en el cuidado y crecimiento de su patrimonio, lo asumimos con la máxima responsabilidad.

Víctor Paullier
Director
Paullier Gestión Patrimonial

El poder de No hacer nada.

8 de agosto, 2023.

Creo que el inversor ideal debería tener varias cualidades. Por un lado, contar con un conocimiento básico de matemática, estadística y probabilidad. También conocer sobre la historia y sobre cómo funciona el mundo de hoy en día. Además, entender sobre los mercados financieros y sobre los distintos retornos y riesgos asociados a cada clase de activo.

Pero por otro lado -y seguramente la cualidad más importante-, necesita dominar su propio comportamiento; saber manejar las emociones. Peter Lynch una vez comentó que “al final del día, no es el mercado de valores y ni siquiera las propias empresas las que determinan el destino de un inversor; es el inversor.”

Seguramente estemos en el mejor momento en la historia para ser un inversor individual. Gracias a los avances de la industria financiera, hoy se ha democratizado el acceso a las inversiones, se han incrementado la cantidad de productos disponibles y los costos han disminuido dramáticamente. A su vez, el acceso a la información está al alcance de la mano. Pero esta facilidad de inversión es un arma de doble filo.

En un mundo donde hay abundancia de información, infinitas alternativas de inversión y donde es muy fácil transaccionar, lo más importante es lograr separar el ruido y las emociones para tomar buenas decisiones de inversión. ¿Pero cómo? Tal vez, dominando el sesgo de acción.

Encontramos una buena comparación en los goleros de fútbol.
Un estudio publicado en la Revista de Psicología Economica (2007), muestra como a pesar de que tienen más probabilidad de atajar un penal si se quedan quietos en el centro, en el 94% de los casos no lo hacen, ya que están incentivados a actuar.
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El sesgo de acción es la presión emocional de “hacer algo” frente a hechos relevantes. Con la abundancia y velocidad de la información, la realidad es que caemos en la trampa de que está pasando algo relevante todos los días y por ende, “debemos actuar”. Como las inversiones generalmente tienen precios diarios o en tiempo real, los movimientos de los activos pueden presionarnos a actuar. Esto no sucede con activos privados donde no hay una cotización todos los días, como una empresa privada o un inmueble.

Es muy difícil evitar este sesgo, ya que no hacer nada es contraintuitivo. En muchas áreas te premian por actuar, pero no en el mundo de inversiones. Si querés mejorar tu estado físico, tenés que moverte. Si querés mejorar en un deporte o instrumento musical, tenés que practicar. Pero si querés mejorar como inversor seguramente lo mejor es no hacer nada

Este slogan resume la idea en pocas palabras.

*Tomado de FUNDSMITH, una gestora de fondos de inversión del Reino Unido enfocada en acciones.

Un tipo de sesgo de acción es el FOMO (por sus siglas en inglés “Fear Of Missing Out”). Esto es cuando tomamos decisiones emocionales, sobrevalorando el potencial de una nueva idea de inversión, y muchas veces pagando un precio más alto para no “quedarnos afuera”.

En un mundo en el cual las nuevas ideas de inversión son compartidas rápidamente, como la inteligencia artificial o las criptomonedas, no tener miedo de perderse de una inversión es muy importante. Esto es más difícil de lograr cuando escuchamos cuentos de como otros inversores están ganando mucho con alguna inversión puntual, y no nos queremos quedar afuera de la oportunidad. 

Algo que puede ayudar es tener claro nuestro objetivo. Una acción puede estar apreciándose exponencialmente, pero el mercado accionario es una misma cancha donde juegan distintos tipos de jugadores. Tal vez los compradores de esta acción tengan un horizonte de inversión de corto plazo. Lo importante es tener claro nuestro propio horizonte de inversión, y no confundir señales de otros jugadores del mercado que capaz tienen un horizonte distinto al nuestro. Tener un plan y automatizar nuestras inversiones puede ayudar tambien.

Una buena inversión no se trata necesariamente de tomar buenas decisiones.
Se trata de no cometer errores constantemente.

Morgan Housel

Tener paciencia y resistirnos a la tentación de tomar acciones innecesarias no significa no actuar nunca. Warren Buffett, es un buen ejemplo. Hay una buena comparación que dijo una vez, que invertir es como un partido de béisbol en el cual no te penalizan por quedarte quieto si la pelota no viene directo al bate; donde podes esperar la oportunidad. Buffett es conocido por pensar, analizar y comparar inversiones por mucho tiempo, pero cuando encuentra una inversión donde cree que tiene las chances a su favor, invierte decididamente: las oportunidades vienen infrecuentemente. Cuando llueve oro, saca el balde, no el colador.

La industria financiera se ha transformado en un arma de doble filo, en el cual si logramos controlar nuestras emociones, es el mundo ideal de inversión.

“(El Mercado) no te paga por la actividad, solo te paga por tener razón.”

Warren Buffett

Manuel Bordaberry

mbordaberry@paullier.com