Durante varias décadas la diversificación de un portafolio a través de la estrategia 60/401 ha resultado óptima para generar resultados saludables con un bajo nivel de volatilidad. Sin embargo, en un mundo multipolar, dónde crece a pasos agigantados el uso de la inteligencia artificial y de energías renovables, con una población que vivirá cada vez más tiempo, es pertinente revisar la eficacia de dicha estrategia hacia adelante.
La diversificación es un concepto clave en el mundo de las inversiones, y se define como la técnica de asignación de activos en distintos productos buscando minimizar el riesgo total del portafolio. Para que la misma sea efectiva, existen diferentes estrategias que apuntan a equilibrar el rendimiento objetivo con el riesgo que se está dispuesto a asumir.
Una de las más populares es el portafolio 60/40, atribuido al Premio Nobel Harry Markowitz como parte de su disertación sobre la teoría moderna de asignación de carteras en 1952. Consiste en asignar el 60% de las inversiones a acciones y el 40% a renta fija, como bonos o fondos de inversión de bajo riesgo.
Las acciones ofrecen la oportunidad de obtener altos rendimientos, mientras que los bonos pueden compensar la volatilidad con su estabilidad.
Hasta la llegada del COVID 19 los fundamentos de la estrategia 60/40 eran muy sólidos, pero un recorte agresivo de tasas de interés en todo el mundo sumado al aumento de gasto realizado por los gobiernos para mantener a flote sus economías durante los años de pandemia, generó una presión inflacionaria insostenible, que 2 años después produjo la suba de tasas de interés, en un escenario de política fiscal aún laxo. En este contexto la renta fija llegó a sus mínimos en décadas dejando de compensar la caída del mercado accionario. A partir de entonces y durante los años 2022 y 2023 diversos analistas del mercado pusieron en duda la vigencia de la estrategia 60/40 para el futuro.
En el 2024, en un escenario de tasas de interés más estable y con la inflación más controlada, los inversores volvieron a mostrar interés por la estrategia 60/40, destacando algunos puntos a tener en cuenta al aplicarla:
En el largo plazo su eficacia depende de la relación entre crecimiento económico e inflación. Estas medidas son afectadas por la IA, las energías renovables, un mundo cada vez más polarizado y una población más longeva.
La tecnología puede actuar como shock en la oferta, impulsando el crecimiento y bajando la inflación en el corto plazo.
Las energías renovables podrían bajar los costos energéticos y mejorar la productividad, generando crecimiento sin aumentar la inflación.
La idea de incorporar activos alternativos a la cartera viene creciendo en los últimos años, dando un paso más hacia la diversificación.
En este contexto aparece una nueva estrategia de inversión balanceada con los porcentajes 40/30/30, que recomienda un 40% en acciones, 30% en renta fija y 30% en activos alternativos como crédito privado o real estate.
En conclusión, la famosa estrategia 60/40, enfrenta un futuro desafiante en un mundo en constante transformación. Si bien el interés por esta estrategia ha resurgido en un contexto de mayor estabilidad económica, su eficacia dependerá de cómo evolucione la relación entre crecimiento e inflación en el largo plazo.
Por otro lado, el surgimiento de estrategias más diversificadas, como el portafolio 40/30/30, refleja la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades del mercado, incorporando activos alternativos para mitigar la volatilidad y buscar retornos competitivos.
En este contexto, la diversificación sigue siendo clave, pero deberá ser entendida y aplicada con una mirada más amplia y flexible para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades del futuro.
“La diversificación es la única estrategia gratuita que existe.” Harry Markowitz
Cra. Elisa Chiarino
Banca Privada
echiarino@paullier.com
Según la teoría, invertir 60% en acciones y 40% en bonos permite equilibrar el portafolio frente a la volatilidad del mercado, aprovechando la baja correlación entre acciones (activo con mayor rentabilidad y mayor riesgo) y bonos (activos con mayor estabilidad, menor riesgo y menor retorno). ↩︎
Desde chicos nos enseñan el refrán “no pongas todos los huevos en la misma canasta”. Esto tiene lógica en muchos ámbitos de la vida, incluidas las inversiones.
Hoy en día es muy fácil diversificar nuestras inversiones. Podemos diversificar en la selección de empresas a través de fondos de inversión, índices o armando una canasta nosotros mismos. También podemos diversificar en el timing de entrada, a través de compras programadas y automatizadas. Haciendo inversiones recurrentes en un índice como el S&P 500, un inversor no profesional puede acceder a una diversificación de empresas y de timing, a un muy bajo costo. Muchos no precisan más que eso para lograr sus objetivos de largo plazo.
En cambio, el inversor profesional debería buscar oportunidades donde tiene las chances a su favor y concentrar allí sus inversiones, ya que hay un punto en el cual la diversificación empieza a ser contraproducente.
“Students learn that the whole secret of investment is diversification, that is the mantra. They’ve got it exactly backward. The whole secret of investment is to find places where it’s safe and wise to non diversify. It’s just that simple. Diversification is for the less experienced investor, it’s not for the professional.”1 – Charlie Munger
El concepto de “diworsification” es un término creado por Peter Lynch que sugiere que cuando diversificamos demasiado el rendimiento empeora en vez de mejorar. Lynch daba el ejemplo de las empresas que se expanden en demasiadas verticales, destinando tiempo, energía y recursos. Estas pierden el foco y descuidan su actividad principal.
Lo mismo puede pasar con un portafolio de inversión. Al abarcar demasiados activos se reduce la importancia de cada inversión y tomamos decisiones sin la adecuada investigación y convicción.
En el caso puntual de las acciones, los datos apuntan a que los beneficios de la diversificación se pierden luego de aproximadamente 25 acciones. A su vez, cuantas más acciones tengamos más parecido va ser el rendimiento al de los índices, con lo cual no hace sentido el costo mental ni transaccional implícito.
Algunas ideas para repensar el concepto de diversificación:
Los “20 slots” de Warren Buffett
Warren Buffett sugiere que imaginemos un caso hipotético; en el transcurso de nuestras vidas solamente podemos hacer 20 inversiones en total. Si este fuera el caso, Buffett comenta que pensaríamos detenidamente cada inversión, seríamos selectivos y nos enfocaríamos en buscar las mejores oportunidades en las que tengamos una verdadera convicción. El concepto refleja los beneficios de limitar la cantidad de inversiones.
Diversificación significa aceptar altibajos temporales.
Al diversificar, siempre habrá algunas inversiones que no están rindiendo tan bien como otras, en ciertos momentos. Esto es normal por definición y es algo que debemos aceptar; debemos estar dispuestos a perder para ganar.
Concentrar para incrementar nuestro patrimonio, diversificar para conservarlo.
No diversificar puede ser una buena estrategia para quienes buscan aumentar su patrimonio rápidamente. Por ejemplo, Elon Musk, la persona más rica del mundo, logró prácticamente toda su fortuna con una única inversión: Tesla. En cambio, diversificar es más útil para quienes quieren proteger su patrimonio, ya que minimiza el resultado total de una mala inversión puntual. Sin embargo, a veces diversificar no es suficiente.
Diversificación no es lo mismo que resiliencia.
Tener varias inversiones diferentes no siempre significa que nuestro portafolio sea resiliente. La resiliencia significa que pase lo que pase en la economía o en nuestras vidas personales, estaremos preparados para afrontar los desafíos. En nuestras inversiones, la calidad es más importante que la cantidad.
Un paso más, la Antifragilidad
En su libro “Antifrágil: Las cosas que se benefician del desorden”, Nassim Taleb introduce el término para describir empresas o individuos que no solo resisten el estrés sino que se fortalecen y mejoran como consecuencia. Define a la fragilidad como algo que se daña o rompe fácilmente bajo presión, como un vaso. La resiliencia a algo que resiste el estrés sin cambios, como un puente que soporta terremotos. Y por último, la antifragilidad; aquello que resiste el estrés pero además lo utiliza para crecer y mejorar. Por ejemplo, los músculos al entrenar.
Podemos intentar invertir en empresas que sean antifrágiles, construir portafolios antifrágiles pero también podemos buscar serlo nosotros mismos con nuestras finanzas personales. Esto significa no tener deudas significativas, mantener un fondo de emergencia y varias fuentes de ingresos.
“It is far easier to figure out if something is fragile than to predict the occurrence of an event that may harm it”2. – Nassim Taleb
Está bien poner los huevos en distintas canastas, pero hay que asegurarse de que sean buenas canastas y entender que únicamente tenemos dos manos para llevarlas.
“Cuanto más pones en el plato, más fácil es esconder. Cuanto más quitas, no hay dónde esconderse: tiene que ser bueno.”
Wylie Dufresne, Chef.
Ec. Manuel Bordaberry
mbordaberry@paullier.com
Los estudiantes aprenden que el gran secreto de la inversión es la diversificación, ese es el mantra. Lo tienen completamente al revés. El verdadero secreto de las inversiones es encontrar lugares donde sea seguro y prudente no diversificar. Es así de simple. La diversificación es para los inversores menos experimentados, no para los profesionales. ↩︎
Es mucho más fácil determinar si algo es frágil que predecir la ocurrencia de un evento que pueda dañarlo. ↩︎
Tomar una decisión implica seleccionar una opción entre varias alternativas para resolver una situación. Aunque enfrentamos en promedio unas 35.000 decisiones al día, alrededor del 99%, son automáticas1, lo que significa que solo el 1% de las decisiones las tomamos de manera consciente y deliberada.
Existen numerosas teorías que descomponen el proceso de toma de decisiones en pasos específicos. Sin embargo, al aplicar la neurociencia a estos estudios, se ha revelado que las emociones juegan un papel crucial en nuestras elecciones.
Por un lado, nuestras decisiones están influidas por sesgos cognitivos, que se desarrollan a partir de nuestra cultura y educación. Por otro lado, las experiencias personales también moldean nuestra manera de actuar. Además, factores emocionales como el estrés o la euforia pueden tener un impacto significativo en el proceso de toma de decisiones.
Entender la psicología humana que actúa en el proceso de toma de decisiones es un área de estudio que está subestimada y representa ventajas exclusivas para aquellos inversores más racionales.
El Premio Nobel Daniel Kahneman (1934 – 2024) describe dos modos de pensamiento que denomina “Sistema 1” y “Sistema 2”. El primero es rápido, automático e intuitivo, operando prácticamente sin esfuerzo consciente. Se activa cuando se requiere una decisión inmediata y se basa principalmente en la experiencia de la persona. En contraste, el sistema 2 es lento, consciente y deliberado y se usa para procesos más complejos de decisión, que requieran razonamiento y reflexión.
The automatic operations of System 1 generate surprisingly complex patterns of ideas, but only the slower System 2 can construct thoughts in an orderly series of steps.2
– Daniel Kahneman in Thinking, Fast and Slow
En el ámbito financiero las decisiones pueden ir desde como invertir los ahorros personales o empresariales hasta la elección de formas de pago de las deudas, haciendo que la toma de decisiones adquiera impacto significativo en el bienestar financiero.
Alrededor de una decisión, se encuentran factores que están dentro y fuera de nuestro control. Como afirma Barry Ritholtz, es importante centrarse en aquellos que sí podemos manejar, considerando nuestros objetivos y recursos disponibles.
Cuatro aspectos concretos en los que podemos centrarnos:
METAS Y OBJETIVOS FINANCIEROS Es importante tener claros los objetivos de corto y largo plazo que tenemos, para evaluar si una decisión nos acerca o aleja de los mismos.
PRESUPUESTO Y FLUJO DE EFECTIVO Es fundamental visualizar esto para la correcta toma de decisiones. Debemos saber el dinero que tenemos disponible y nuestras necesidades, para que los flujos estén alineados.
RIESGO Y RECOMPENSA Debemos preguntarnos ¿Qué nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir para una determinada recompensa?
INVESTIGAR E INFORMARNOS Investigar y educarnos sobre las diferentes opciones disponibles es clave. Esto nos permitirá tomar decisiones fundamentadas y evitar errores que podrían terminar siendo muy costosos.
Las decisiones financieras son un componente crítico en la construcción de una base económica sólida y en la consecución de objetivos financieros. Ya sea a nivel personal o empresarial, una toma de decisiones bien fundamentada y estratégica puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Invertir tiempo en la educación financiera, buscar asesoramiento profesional y mantener una perspectiva de largo plazo son pasos fundamentales para asegurar que las decisiones financieras contribuyan positivamente al bienestar y crecimiento económico.
“I insist on a lot of time being spent, almost every day, to just sit and think. (…) I read and think. So I do more reading and thinking, and make less impulse decisions than most people in business.”3
Warren Buffett
Cra. Elisa Chiarino
echiarino@paullier.com
Según un estudio realizado por la consultora Lightspeed Research a pedido de Huawei en 2018. ↩︎
Las operaciones automáticas del Sistema 1 generan patrones de ideas sorprendentemente complejos, pero solo el más lento Sistema 2 puede construir pensamientos en una serie ordenada de pasos. “Pensar rapido, pensar despacio” Daniel Kahneman.↩︎
“Insisto en dedicar mucho tiempo casi todos los días, solo para sentarme y pensar. (…) Leo y pienso. Así que leo y pienso más, y tomo menos decisiones impulsivas que la mayoría de las personas en los negocios.” ↩︎
Extracto de la carta a los accionistas de Berkshire Hathaway, marzo 2014.
Te contare sobre dos pequeñas inversiones no bursátiles que hice hace mucho tiempo. Aunque ninguna cambió mucho mi patrimonio neto, entiendo que son instructivas.
La historia comienza en Nebraska. De 1973 a 1981, el Midwest experimentó una explosión en los precios de los campos, luego la burbuja estalló, trayendo caídas de precios del 50% o más que devastaron a los agricultores endeudados y a sus prestamistas. En 1986, compré al FDIC, un campo de 160 has ubicado a 80 kms al norte de Omaha. Me costó USD 280.000, considerablemente menos de lo que un banco fallido había prestado contra el campo unos años antes. No sabía nada sobre operar un campo. Pero tengo un hijo que ama la agricultura y aprendí de él cuántos bushels de maíz y soja produciría el campo y cuáles serían los gastos operativos. Con estas estimaciones, calculé que el retorno normalizado sería aproximadamente del 10%. También pensé que era probable que la productividad mejorara con el tiempo y que los precios de los cultivos subieran. Ambas expectativas se cumplieron.
No necesitaba un gran conocimiento para concluir que la inversión no tenía desventajas y potencialmente tenía una ventaja sustancial. Ahora, 28 años después, el campo ha triplicado sus ganancias y vale cinco veces o más de lo que pagué. Aún no sé nada sobre la agricultura y recientemente hice mi segunda visita al campo.
En 1993, hice otra pequeña inversión. Una propiedad comercial en Nueva York, adyacente a NYU. De nuevo, una burbuja había estallado y se había creado la Resolution Trust Corp para deshacerse de los activos de instituciones de ahorro fallidas. Aquí también, el análisis fue simple. Al igual que con el campo, el rendimiento actual no apalancado de la propiedad era aproximadamente del 10%. La ubicación de la propiedad también era excelente: NYU no se iba a ninguna parte.
Los ingresos del campo y del inmueble de NYU probablemente aumentarán en las próximas décadas. Aunque las ganancias no serán dramáticas, las dos inversiones serán sólidas.
Cuento estas historias para ilustrar ciertos fundamentos de inversión:
No necesitas ser un experto para lograr rendimientos satisfactorios. Pero si, debes reconocer tus limitaciones y moverte dentro de tu circulo de competencia. Cuando te prometan ganancias rápidas, responde con un rápido “no”.
Enfócate en la productividad futura del activo. Si no te sientes cómodo haciendo una estimación aproximada de las ganancias futuras del activo, olvídalo y sigue adelante. Nadie tiene la capacidad de evaluar todas las posibilidades de inversión.
Si en cambio te concentras en las futuras subas de precio, estás especulando. No hay nada de malo en eso. Sin embargo, sé que no puedo especular con éxito, y soy escéptico de aquellos que afirman tener éxito sostenido al hacerlo. La mitad de quienes jueguen a “cara o cruz” ganarán su primer lanzamiento; pero la probabilidad de seguir ganando si continúan jugando, es muy baja. El hecho de que un activo haya subido de precio en el pasado reciente nunca es una razón para comprarlo.
Con mis dos pequeñas inversiones, solo pensé en lo que producirían las propiedades y no me importaba en absoluto su valuación diaria. Si puedes disfrutar los sábados y domingos sin mirar los precios de las acciones, inténtalo también los días de semana.
Formar opiniones macroeconómicas o escuchar las predicciones macro para la evaluación de la inversión, es una pérdida de tiempo. De hecho es peligroso, porque puede nublar tu visión de los hechos que realmente importan.
La liquidez diaria, ¿beneficio o maldición?
Hay una gran diferencia entre mis dos inversiones y una inversión en acciones. Las acciones te proporcionan valuación minuto a minuto de tus participaciones, mientras que todavía no he visto una cotización para mi campo o el inmueble en Nueva York. Debería ser una ventaja enorme para los inversores en acciones. Después de todo, si un propietario de campo vecino -algo temperamental- gritara un precio todos los días al que me compraría o me vendería campo, y esos precios variaran ampliamente en el corto plazo según su estado mental, ¿Cómo podría ser otra cosa que beneficiado por su comportamiento errático?
Sin embargo, quienes invierten en acciones, frecuentemente dejan que el comportamiento irracional de otros les haga comportarse de manera irracional también. Algunos inversores creen que es importante escuchar a los expertos y, peor aún, consideran actuar según sus comentarios.
Aquellos que pueden estar tranquilos durante décadas cuando poseen un campo o un apartamento, a menudo sienten que “tienen que hacer algo” cuando están expuestos a la cotización diaria de las acciones (fear of missing out). Para estos inversores, la liquidez se transforma de beneficio en maldición.
Durante la crisis financiera de 2008, nunca pensé en vender mi campo o el inmueble en Nueva York, aunque claramente se estaba gestando una grave recesión. Entonces, ¿por qué iba a vender mis acciones que eran pequeñas participaciones en muy buenos negocios?
Es vital que reconozcamos nuestro círculo de competencia y nos mantengamos dentro de él. Incluso entonces, cometeremos algunos errores, tanto en inversiones financieras como con negocios de economía real, pero no haremos desastres. Ahora, el inversor no profesional no necesita conocer y analizar cada uno de los negocios. Su objetivo debe ser estar bien diversificado, y promedio le irá bien. Diversificado en activos, y tambien en el momento de compra; comprar de forma recurrente durante un largo periodo, y no vender cuando las noticias sean malas. Así que ignora el ruido, mantén tus costos al mínimo e invierte en acciones como lo harías en un inmueble.
Investment is most intelligent when it is most businesslike.1 — The Intelligent Investor por Benjamin Graham
No recuerdo cuanto pague por la primer copia de este libro, pero cualquiera haya sido su costo, resalta la veracidad del dicho de Ben: El precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes. Warren Buffett
Este pasado 26 de Marzo celebramos los 120 años desde la fundación de nuestra empresa. A lo largo de 4 generaciones, Paullier ha logrado adaptarse a través del tiempo, manteniendo sus valores, cultura y servicio.
Parece oportuno entonces comentar sobre un tema del cual se habla mucho en el mundo de inversiones: el largo plazo. Es habitual hoy en día escuchar a inversores o empresas hablar que invierten para el largo plazo y con mucha razón; pequeños cambios -resultados o hábitos- mantenidos por mucho tiempo logran resultados extraordinarios.
¿Es probable que el PBI per cápita real sea el doble dentro de 50 años en Uruguay? O sea, que en promedio ¿los uruguayos seamos el doble de ricos? No parece tan fácil, pero eso se logra solamente con un 1.4% de crecimiento promedio anual. Es en el largo plazo donde se ven los resultados del interés compuesto; pero de la teoría a la práctica no es tan fácil.
“I’m in it for the long run” is a bit like standing at the base of Mt. Everest, pointing to the top, and saying, “That’s where I’m heading.” Well, that’s nice. Now comes the test. – Morgan Housel.1
1) Debemos tener paciencia.
Hay muchísimos libros y estudios sobre como Warren Buffett logró sus resultados, pero pocos hablan del componente más importante; está invirtiendo hace más de siete décadas. Su habilidad es invertir, pero su secreto es el tiempo; la paciencia.
Debajo podemos visualizar una hipotética inversión donde aportamos $100 cada mes, con un retorno de 10% anual y comenzando a los 25 años. Los resultados generados en el largo plazo desafían la lógica:
Un ejemplo interesante que demuestra la importancia de tener paciencia es el Marshmallow Experiment.
El experimento fue llevado a cabo por la Universidad de Stanford en 1970. Se le ofreció a cada niño un premio inmediato (un marshmallow) o dos premios postergados (dos marshmallows) si tenían paciencia. Dejaban al niño en un cuarto con un marshmallow y le decían que le darían un segundo marshmallow si esperaban unos minutos. Luego salían del cuarto por 15 minutos. El estudio intentaba investigar sobre el “delayed gratification”.
Luego de varios años de seguimiento, el resultado fue impactante; los que pudieron contenerse en esos 15 minutos, tuvieron un mejor resultado en sus vidas laborales, sociales, financieras y de salud. Los que eran más propensos a ser pacientes, les fue mejor en la vida.
“The stock market is a device for transferring money from the impatient to the patient.” – Warren Buffett2
2) Debemos pagar el precio.
Lo bueno para los inversores, es que alargar el horizonte de inversión es algo que está en nuestro control. Lo malo, es que es muy difícil hacerlo. No ver los resultados inmediatamente, la volatilidad, el miedo y la incertidumbre es el precio que debemos pagar; el problema es que este precio no está a la vista.
Si queremos comprar un pasaje de avión, sabemos el servicio que tendremos por el precio que pagamos. Iremos del punto A al punto B, con las comodidades del ticket que saquemos y es esperable algún tramo con turbulencia.
El S&P 500 tuvo un retorno anualizado de 12.5% desde 1974 si incluimos los dividendos reinvertidos. ¿El precio? Sobrevivir una década sin retornos (2000-2010), crisis financieras, una burbuja tecnológica y una pandemia, entre muchos otros.
El fondo de inversión de Peter Lynch tuvo un rendimiento anualizado de 29% entre 1977 y 1990; una inversión de 10K se hubieran transformado en 260K. El precio fue que durante ese periodo, el fondo cayó 10% quince veces, 15% seis veces, 20% cuatro veces y 35% una vez.
Netflix fue una inversión con un resultado de 35.000% desde el 2002 al 2018, pero estuvo por debajo de su máximo el 94% de los días. Imagínense la duda e incertidumbre de vivir esto.
Si queremos los retornos que genera el interés compuesto en el largo plazo, debemos pagar el precio.
3) Debemos tener un margen de error.
El largo plazo es una colección de varios periodos de corto plazo. Daniel Kahneman – psicólogo y ganador de un Premio Nobel de Economía en 2002 – comentó una vez sobre porque no podemos focalizarnos exclusivamente en el largo plazo:“Because the long term is not where life is lived.”3
Si vamos a invertir para el largo plazo, algo seguro es que nos vamos a encontrar con problemas en el camino, como recesiones, burbujas y volatilidad. Entonces, la única forma de sobrevivir los problemas de corto plazo es teniendo un margen de error; planear que el plan no salga acorde al plan.
Un margen de error normalmente se entiende como una mentalidad conservadora, para aquellos que no quieren asumir mucho riesgo o que no están confiados sobre sus inversiones, pero es justamente lo contrario.
Mantener un fondo de emergencia -o un bajo nivel de deuda- parece ineficiente, pero su utilidad la vemos en los peores momentos, cuando logra mantener nuestra calma e inversiones más riesgosas intactas. Su valor está en que logra minimizar la probabilidad del desastre total, entonces logramos mantenernos en el juego por más tiempo para ver el fruto del interés compuesto. Hoy en día, un fondo de emergencia es aún más atractivo, ya que podemos colocarnos por encima del 5% en dólares en bonos soberanos de EEUU.
Thomas Gayner -CEO de Markel Group- comentó recientemente que un mundo optimizado, donde se busca lograr eficiencias en todo y donde no dejamos margen de error, se vuelve frágil, contraintuitivamente. Esto lo podemos ver reflejado con las empresas que mantenían mercadería Just In Time, pero luego vino la pandemia y por no haber tenido mercadería Just In Case sus márgenes se destrozaron.
“A barbelled personality—optimistic about the future, but paranoid about what will prevent you from getting to the future—is vital.” – Morgan Housel4
4) No todas las inversiones son iguales.
Una buena inversión depende de dos pilares fundamentales; el tiempo y la tasa de retorno. Por ende, una buena inversión se logra no solamente con buenos retornos, sino aquellos que puedan ser mantenidos y repetidos consistentemente en el largo plazo, donde el interés compuesto hace su magia.
Howard Marks comentó una vez sobre un inversor que nunca tuvo resultados anuales rankeados en el cuartil superior contra sus competidores, pero que en un plazo de 14 años estuvo en el mejor 4%. La gestora Pimco, tiene un término para esto llamado “Strategic Mediocrity”, en el cual nunca son el número uno en un año en particular, pero sobreviven más tiempo que el resto con lo cual eventualmente terminan primeros.
Una casa no es históricamente una buena inversión respecto a otras alternativas. Sin embargo, para muchos esta es la mejor inversión que harán, principalmente porque es la única que no interrumpen y mantienen durante décadas.
Cada inversor tiene una perspectiva única del mundo como consecuencia del lugar y tiempo en el que nació, de las distintas experiencias que vivió y de su particular situación financiera. Por esta razón, lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. En Estados Unidos los inversores del lado Este invierten relativamente más en acciones del sector financiero, los del Sur en energía y los del Oeste en tecnología. En Uruguay tal vez se invierta más en ganado.
Si las personas se sienten más cómodas invirtiendo en los rubros que están más familiarizados y esto logra que estén invertidos por más tiempo, seguramente les vaya mejor.
“The first rule of compounding is to never interrupt it unnecessarily” – Charlie Munger5
5) La mentalidad de largo plazo debe ser compartida.
En la crisis financiera del 2008, Michael Burry tenía una apuesta muy grande en contra del mercado inmobiliario. Por más que la apuesta fue acertada su inversión pendió de un hilo, ya que sus inversores no creían lo mismo que él y querían retirar los fondos, al punto que Burry estuvo muy cerca de ser forzado a cerrar su apuesta y perderlo todo.
No basta con tener una mentalidad de largo plazo; los co-inversores, asesores financieros y gente que nos rodea debe tenerla también. Terry Smith, gestor del fondo de inversión Fundsmith Equity Fund, comparte con sus inversores un “Ownership Manual” de su fondo, ¿por qué? En sus palabras:
“At Fundsmith we want you to have an Owner’s Manual. Why? Because your understanding of what we are trying to achieve and how we approach it is a critical element in enabling us to attain our goal.” – Terry Smith6
En Paullier intentamos trasmitir nuestra cultura, filosofía de inversión y valores, para que aquellos que la compartan puedan sumarse hacia el largo plazo.
“La mayoría de las personas sobreestiman lo que pueden hacer en un año, y subestiman lo que pueden hacer en diez años.”
Bill Gates
Ec. Manuel Bordaberry
mbordaberry@paullier.com
“Estoy en esto para el largo plazo” es un poco como estar parado en la base del Monte Everest, señalando hacia la cima y diciendo, “Ahí es hacia donde me dirijo”. Bueno, eso está bien. Ahora viene la prueba. ↩︎
“El mercado de valores es un dispositivo para transferir dinero de los impacientes a los pacientes.” ↩︎
“Porque el largo plazo no es donde se vive la vida.” ↩︎
“Una personalidad balanceada —optimista sobre el futuro, pero paranoica sobre lo que te impedirá llegar al futuro— es vital.” ↩︎
“La primer regla del interés compuesto: nunca interrumpir innecesariamente una inversión.” ↩︎
“En Fundsmith queremos que tengas un Manual del Propietario. ¿Por qué? Porque tu comprensión de lo que estamos tratando de lograr y cómo lo abordamos es un elemento crítico para permitirnos alcanzar nuestro objetivo.” ↩︎